Liquidación gananciales: ejemplos prácticos de reparto

¿Cómo se calcula el reparto de los bienes tras el divorcio? Ejemplos prácticos en Roquetas de Mar

La liquidación de la sociedad de gananciales es el proceso legal y económico para repartir a mitad el patrimonio común adquirido durante el matrimonio tras un divorcio o separación. Para hacerlo correctamente, es obligatorio redactar un inventario detallado que incluya el activo (bienes, inmuebles, cuentas corrientes y vehículos) y el pasivo (deudas pendientes e hipotecas), procediendo a su valoración actual para adjudicar a cada exconyuge el 50% del valor neto resultante.

Cuando el amor se rompe en el Juzgado de Roquetas de Mar (o ante notario, si hay suerte y acuerdo), la parte emocional es durísima, pero la económica puede convertirse en un auténtico dolor de muelas. Dejas de compartir el sofá y toca decidir qué pasa con la casa de la Urbanización, el coche, la cuenta del Unicaja y, lo peor de todo, la hipoteca. Liquidar gananciales no es hacer una lista a ojo y decir «para ti esto y para mí aquello». Es un procedimiento jurídico formal donde cada euro que se gestionó mal durante el matrimonio puede pasar factura. Si te encuentras en esa situación, es completamente normal que sientas una mezcla de rabia e incertidumbre. Vamos a poner orden.

El inventario de la sociedad de gananciales: Activo, pasivo y el «dolor» de las deudas

Para repartir, primero hay que saber qué hay dentro de la hucha común. En derecho esto se llama la formación del inventario, y es el primer gran caballo de batalla. El activo de la sociedad está formado por todo lo comprado con dinero común durante el matrimonio. Da igual a nombre de quién esté el coche o la escritura de la casa; si se pagó con el sueldo de cualquiera de los dos estando casados en gananciales, es de los dos.

Pero claro, la gente solo se acuerda de los bienes y se olvida de las deudas, que forman el pasivo. Aquí viene el primer golpe de realidad: las deudas asumidas por el matrimonio también se dividen. Si hay una hipoteca pendiente, ese saldo deudor resta valor al patrimonio total. El problema real surge cuando uno de los dos se desentiende de los pagos pendientes del préstamo tras la separación de hecho, obligando al otro a asumir las cuotas en solitario para evitar el embargo. ¿Qué pasa con ese dinero que has pagado de más? Que nace un derecho de reembolso a tu favor, un crédito que la sociedad de gananciales te debe a ti a título personal y que hay que reclamar en el inventario. No regales tu dinero por cansancio mental.

También te puede interesarPareja de hecho y matrimonio: diferencias y derechos

El caso del piso en la Urbanización de Roquetas con hipoteca pendiente

Imaginemos un caso real, de esos que entran por la puerta del despacho de VRM Abogados un martes cualquiera. Carlos y Marta se divorcian. Compraron un piso en la zona de la Urbanización de Roquetas de Mar por 150.000 euros. Hoy en día, tasado de forma real, el piso vale 180.000 euros (el mercado inmobiliario local manda). Sin embargo, todavía deben 80.000 euros de hipoteca al banco.

El activo de este bien no son los 180.000 euros de la vivienda. El valor neto real que entra en la liquidación es de 100.000 euros (el valor actual de mercado menos la deuda pendiente). Si Carlos quiere quedarse con la vivienda de manera exclusiva, tendrá que adjudicarse el piso (180.000 euros), hacerse cargo él solo de la hipoteca restante (80.000 euros) y compensar económicamente a Marta con 50.000 euros en metálico para que el reparto sea exactamente al 50%. (Y ojo, que el banco tiene que aceptar quitar a Marta de la hipoteca mediante una novación, que los bancos no firman cualquier cosa por el artículo 33).

¿Qué pasa con el coche familiar y las cuentas bancarias?

Los vehículos son otro foco de conflicto habitual. Supongamos que durante el matrimonio compraron un coche valorado actualmente en 14.000 euros, financiado y con 4.000 euros aún pendientes de pago. El valor neto del coche a efectos de inventario es de 10.000 euros. Si se lo queda uno, el otro debe recibir 5.000 euros en otros bienes o dinero.

¿Y los saldos de las cuentas? La fecha clave para congelar la foto del dinero es la disolución de la sociedad (normalmente, el día que se dicta la sentencia de divorcio o se firma el decreto). Si uno de los cónyuges vació la cuenta común semanas antes del proceso previendo la ruptura, ese dinero no desaparece mágicamente del mapa legal. En el inventario se incluirá ese saldo distraído como un activo que el cónyuge que lo gastó debe devolver a la masa común. El dinero no se evapora para el Juzgado si no hay una causa justificada (como pagar el colegio de los niños o la comida).

También te puede interesarAbono pensión de alimentos. VRM Abogados. Roquetas de Mar. Almería¿Debo seguir abonando la pensión de alimentos en favor de mi hijo/a a pesar de no existir relación afectiva entre ambos?

El laberinto de la vivienda privativa pagada con dinero ganancial

Este es el clásico error que genera litigios eternos en los juzgados de Almería. Te pongo en situación: uno de los dos compró un piso de soltero antes de casarse, dando una entrada de su propio bolsillo. A los dos años se casan en régimen de gananciales y la hipoteca se empieza a pagar mes a mes con la cuenta común donde entran las nóminas de ambos. ¿De quién es la casa?

Aquí el Código Civil español es muy específico y crea una excepción al principio general de que lo comprado antes del matrimonio es privativo. El artículo 1357 en relación con el 1354 establece que la vivienda familiar comprada a plazos antes del matrimonio, si se sigue pagando con dinero ganancial, pertenecerá en proindiviso a la sociedad de gananciales y al cónyuge adquirente en proporción al valor de las aportaciones. Es decir, la casa se vuelve «híbrida». Una parte es solo de quien la compró y otra parte es de los dos a medias.

Ejemplo práctico de vivienda mixta o proindiviso

Imaginemos que María compró un piso en El Parador antes de casarse con Juan. El piso costó 120.000 euros. María pagó una entrada de 20.000 euros de sus ahorros de soltera y pidió una hipoteca por los 100.000 restantes. Al poco tiempo se casan en gananciales. Durante el matrimonio, pagan entre los dos 60.000 euros de esa hipoteca. Al divorciarse, quedan 40.000 euros por pagar.

El cálculo técnico se hace sobre los porcentajes aportados:

  • El dinero estrictamente privativo de María son los 20.000 euros de entrada.

  • El dinero ganancial (de los dos) invertido son los 60.000 euros de las cuotas mensuales del matrimonio.

  • Esto significa que el 16,66% de la casa es privativo de María y el 50% de la casa es ganancial (lo que equivale a que Juan tiene un derecho sobre el 25% del inmueble y María sobre otro 25% por la vía ganancial). El resto es deuda pendiente.

A la hora de liquidar, hay que valorar la casa a precio de hoy. Si ahora vale 160.000 euros, los porcentajes se aplican sobre ese valor actual, no sobre el precio de compra original. Como ves, hacer las cuentas de la vieja aquí te puede costar miles de euros. ¿Vas a dejar ese cálculo al azar o a lo que te diga tu ex?

Las indemnizaciones por despido y accidentes: ¿Se comparten o son tuyas?

Otro melón importante que se abre en los divorcios en Roquetas de Mar, una zona con mucho movimiento en el sector agrícola, servicios y autónomos, es el dinero recibido por indemnizaciones laborales o accidentes de tráfico durante el matrimonio.

La regla general de la jurisprudencia del Tribunal Supremo determina que la indemnización por despido laboral tiene carácter ganancial en la parte proporcional a los años trabajados mientras existía el matrimonio. Si estuviste trabajando 20 años en una empresa, te despiden estando casado y te pagan una cuantía, la parte que corresponda a los años de matrimonio es común, porque compensa la pérdida de un sueldo que hubiera entrado en la casa. En cambio, si la indemnización es por un accidente de tráfico que te dejó secuelas físicas, ese dinero es estrictamente privativo tuyo. El dolor y el daño corporal no se comparten con la expareja, faltaría más.

Cuadro de reparto equitativo para entender los saldos netos

Para que veas cómo se cuadra un cuaderno particional sin morir en el intento, mira este esquema de liquidación compensada donde los bienes se adjudican de manera inteligente para evitar que nadie tenga que vender la casa a prisa y corriendo perdiendo dinero:

Elemento del Inventario Valor Total Real Adjudicación a Cónyuge A Adjudicación a Cónyuge B
Vivienda Familiar (Valor Neto) 100.000 € 100.000 € (Se queda la casa) 0 €
Vehículo Principal 12.000 € 0 € 12.000 € (Se queda el coche)
Fondos y Cuentas 18.000 € 0 € 18.000 €
Compensación en metálico Pago directo 0 € 35.000 € (Paga Cónyuge A)
TOTAL ADJUDICADO 130.000 € 65.000 € 65.000 €

Este cuadro refleja una liquidación limpia. El Cónyuge A se queda con la vivienda familiar (asumiendo su parte de deuda correspondiente que ya está restada en ese valor neto), pero como se pasa de su 50% (que serían 65.000 euros), se ve obligado a compensar en metálico al Cónyuge B con 35.000 euros. Así, los dos se llevan exactamente el mismo valor económico y evitamos que el inmueble acabe en una subasta judicial donde los subasteros se frotarían las manos destrozando el precio de la propiedad.

Liquidación de mutuo acuerdo frente a la vía contenciosa

La ley te da dos caminos para resolver esto: el acuerdo ante notario o en el juzgado (dentro del propio proceso de divorcio o en un procedimiento posterior), o la vía contenciosa del artículo 806 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Ir a juicio por una liquidación de gananciales es, siendo muy franca, un desgaste económico y mental brutal. Requiere demanda, una vista para nombrar peritos si no estáis de acuerdo en lo que valen las cosas, el coste del perito judicial tasador, un contador-partidor (que cobra un porcentaje del patrimonio total) y otra vista final para aprobar las operaciones divisorias. Es un proceso que puede alargarse años en los juzgados de Roquetas. Por eso, la vía del convenio regulador bien negociado, donde se hilen fino las adjudicaciones y se contemplen todas las compensaciones de crédito, es la mejor salida para tu salud y tu cartera. Pero para negociar bien, hay que ir con las cartas marcadas y sabiendo perfectamente a qué tienes derecho.

¿Te encuentras en pleno proceso de separación y te preocupa perder el patrimonio que has construido con el esfuerzo de tantos años de trabajo?

Índice de contenidos

Compartir artículo en redes

¿Estás buscando abogado?

Asesoramiento personalizado y rápido para preguntar cualquier tipo de consulta legal.

Deja una respuesta