Derechos de los fijos-discontinuos al finalizar la campaña en Roquetas de Mar se resumen, básicamente, en que tu contrato no termina, solo se «duerme». Si al acabar la zafra o la temporada turística la empresa te da los papeles y te dice «adiós muy buenas» sin más, podrías estar ante un despido improcedente. Tienes derecho a que se respete tu antigüedad real desde el primer día que entraste, no solo por los meses trabajados, y a cobrar la prestación por desempleo mientras esperas el nuevo llamamiento. Si no te llaman cuando toca según el orden establecido, tienes 20 días para demandar.
Se acaba la campaña del tomate en el Poniente o cierra el hotel tras el verano y, de repente, ese silencio de la empresa te empieza a escocer. ¿Te suena? Es esa sensación de no saber si en septiembre o en octubre volverás a entrar por la puerta del almacén o si te han dado la patada de forma elegante. En el lenguaje de los tribunales hablamos de la interrupción de la prestación de servicios, pero en la calle lo que tú tienes es una incertidumbre que no te deja dormir. Lo primero que tienes que tener claro es que ser fijo-discontinuo no es ser un trabajador eventual al que se le puede echar con un mensaje de WhatsApp. Eres plantilla fija, con todas las letras, aunque tu trabajo tenga baches temporales.
El gran caballo de batalla aquí es el orden de llamamiento. Las empresas en Roquetas a veces juegan al despiste y llaman antes al «sobrino de» o al que no da problemas, saltándose a gente que lleva años dejándose los lomos. El convenio colectivo (ya sea el del campo o el de hostelería) suele marcar quién va primero. Si ves que el de al lado, que entró después que tú, ya está trabajando y tú sigues en el sofá esperando el aviso, no te quedes de brazos cruzados. Estamos ante un despido tácito. Tienes un plazo de 20 días hábiles para presentar la papeleta de conciliación. Si se te pasa ese arroz, la reclamación se vuelve una cuesta arriba muy mala de subir. ¿Vas a dejar que prescriba tu derecho por no querer «molestar»?
Hablemos de la antigüedad. Aquí es donde las empresas intentan el truco de magia. Para el cálculo de los trienios o para la indemnización en caso de que decidan echarte de verdad, se debe computar toda la duración de la relación laboral, no solo los meses que estuviste echando horas. El Tribunal Supremo ya lo ha dejado clarito, pero parece que a algunos departamentos de recursos humanos en Almería se les olvida leer las sentencias. Si te calculan el finiquito solo con el tiempo efectivo de trabajo, te están quitando dinero de tu bolsillo. Es así de simple.
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¿Cuáles son los requisitos para tramitar un divorcio exprés? Te resolvemos todas las clavesCuando la campaña echa el cierre, la empresa debe darte el certificado de empresa para que puedas tramitar tu prestación en el SEPE de Roquetas. Es lo que llamamos pasar a la situación legal de desempleo por inactividad. Pero ojo, que aquí hay una trampa: si te obligan a firmar una «baja voluntaria» porque dicen que es la única forma de que te vayas a casa tranquilo, te están engañando. Si firmas eso, te quedas sin paro y sin derecho a reclamar nada. Nunca, bajo ningún concepto y por mucha confianza que tengas con el encargado, firmes un documento que diga que te vas tú porque quieres.
¿Y qué pasa con la liquidación? Al finalizar el periodo de actividad, te corresponde percibir las partes proporcionales de las vacaciones no disfrutadas y las pagas extras si no las tienes prorrateadas. Es el famoso finiquito. Pero mucho cuidado, porque firmar el finiquito con la coletilla de «satisfecho en todos mis derechos y sin nada más que reclamar» es como firmar un cheque en blanco a favor del jefe. Pon siempre «no conforme» junto a tu firma si no estás seguro del céntimo que te están dando. Es un gesto de un segundo que te salva la vida en un juicio posterior.
A veces, el problema viene porque la empresa alega que no te llama porque hay una causa económica o productiva. Dicen que «la cosa está floja». En términos jurídicos, tendrían que tramitar un ERTE o un despido objetivo, pero prefieren dejarte en el limbo. Eso no es legal. Un fijo-discontinuo tiene una expectativa de derecho a ser llamado. Si la empresa tiene menos trabajo, tiene que seguir unos cauces legales estrictos, no puede simplemente «olvidarse» de llamarte. Si te pasa esto, la carga de la prueba la tienen ellos, pero tú tienes que dar el primer paso y no dejar que el tiempo corra en tu contra.
Otro punto que suele levantar ampollas es el de las horas extraordinarias no pagadas durante la campaña. Muchos pensáis que al ser fijos-discontinuos y haber terminado ya el contrato (o la actividad), ese dinero ya se ha perdido en el aire. Pues no. Tienes un año para reclamar cantidades. Si has echado más horas que un reloj en el invernadero o en la recepción del hotel y no han pasado por nómina, eso se puede pelear. Lo que pasa es que hay que documentarlo bien. ¿Tienes cuadrantes? ¿Mensajes? ¿Testigos? Todo suma para que el juez vea que aquí ha habido un enriquecimiento injusto por parte del empresario.
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Obtenido el divorcio, ¿Puedo trasladar el domicilio de los menores por motivos laborales o familiares en la misma u otra ciudad?Mejor que me cuentes tu caso concreto con un café y vemos si hay salida. Al final, cada empresa en Roquetas es un mundo y cada convenio tiene sus letras pequeñas que parecen escritas para que no las entendamos. No es lo mismo el régimen agrario que el general, ni es lo mismo un cese por fin de campaña que una suspensión de contrato por causas técnicas. Lo que no puedes permitir es que se rían de tu esfuerzo de tantos meses. Si sientes que algo huele raro en ese papel que te han dado o en esa llamada que nunca llega, es que probablemente algo esté mal.
A veces me preguntáis: «¿Pero de verdad merece la pena meterse en líos por unos días de antigüedad o por un llamamiento?». La respuesta no es solo el dinero, que también, sino el precedente. Si dejas que te pisen hoy, el año que viene lo harán con más ganas. El derecho laboral no es una sugerencia, es una obligación para el que contrata. Y el procedimiento de despido para estos casos es bastante ágil si se coge a tiempo.
Pásate por el despacho y lo vemos con los papeles delante. A veces, con una simple carta de abogado bien redactada, la empresa recapacita y te pone en tu sitio. Saben quién cumple y quién no, y cuando ven que el trabajador conoce sus derechos (o tiene a alguien que los conoce por él), el tono cambia radicalmente. No se trata de ir a la guerra con todo el mundo, sino de que se te respete como el profesional que eres, que para eso te has pegado la paliza toda la temporada.
Que no te den gato por liebre. Tu contrato de fijo-discontinuo es una herramienta de estabilidad, no un contrato de usar y tirar. Tienes derecho a tu puesto, a tu antigüedad y a tu dignidad laboral. Si la campaña ha terminado y te sientes en el aire, es el momento de poner los pies en el suelo y asegurar lo que es tuyo. Escríbeme y te digo si merece la pena pelearlo o no, pero hazlo antes de que el calendario te juegue una mala pasada. El tiempo en derecho procesal no corre, vuela. Y aquí, en Roquetas, sabemos que quien no corre, vuela, pero para quitarte lo que te pertenece. Vamos a evitarlo.